Soluciona el problema, no a la persona
Mi fortaleza es que soy un operador que piensa en procesos, eficiencias y logística. Mi debilidad es que puedo hiperconcentrarme en la misión sin detenerme a ver el panorama general o expresar empatía hacia quienes trabajo.
Nuestro proceso estándar no se alineaba con su estilo de trabajo, y tras varios intentos sinceros con pocos avances, (¡por fin!) se me ocurrió que el proceso no es lo importante; ella importa, y los resultados también. Cómo llegamos ahí debería ser el factor menos relevante.
Cuando le dije que descartara el proceso y trabajara libremente, fue ahí cuando cayeron las murallas. Me compartió que fue acosada por ex compañeras de trabajo, y ahora evita trabajar con mujeres, especialmente cuando es posible que haya conflictos.
Esta experiencia dejó en claro que no siempre tenemos el privilegio de conocer la historia y la perspectiva de la otra persona. Se nos permite ver fragmentos de sus vidas, y no podemos ni empezar a imaginar cómo se convirtieron en la persona que son hoy. Fue una hermosa lección de empatía (Lo necesito) y compasión.
Punto clave: resuelve el problema, no a la persona.
#empowerment